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6 FALSOS MITOS

Existen multitud de trucos relacionados con la alimentación y buenos hábitos que nos ayudan a cuidar nuestra salud pero que no dejan de ser puras leyendas urbanas.
Muchas forman parte de la tradición e incluso superstición, y nos creemos estos mitos a pies juntillas sin plantearnos realmente si cuentan con alguna clase de base lógica que pruebe que son reales. Hace tiempo «Bussines Insider» elaboró una lista de alguna de ellas y hoy la compartimos con vosotros:

  1. Abrigarse mucho evita el resfriado. Es bastante habitual cuando nos acatarramos el intentar encontrar un motivo. Normalmente un momento en el que hemos pasado frio y no hemos ido suficientemente abrigados. Pero aunque sea algo que tenemos tan asumido dentro de nuestra sociedad, no deja de ser una frase que, por su mera repetición durante generaciones, se ha aceptado como cierta. Los virus son los que nos hacen enfermar.
    Por otra parte es cierto que para un virus es mucho más sencillo atacar a un organismo con el sistema inmunitario debilitado, cosa que si puede deberse al frio. Pero la verdadera razón es que cuando las temperaturas bajan pasamos mucho más tiempo en lugares cerrados, lo cual facilita que los virus viajen de un organismo a otro perdurando su existencia. Es decir, somos nosotros mismos los que al resguardarnos en lugares calentitos con más gente nos contagiamos unos a otros.
  2. El yogur ayuda a hacer la digestión. También suele decirse que es bueno terminar las comidas con un yogurt porque facilita la digestión. Varios científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis se encargaron de desvelar la falsedad de este mito tras llevar a cabo varios experimentos en 2011. Tras multitud de estudios comprobaron que el consumo de un yogur al día no cambia el contenido genético de las comunidades microbianas intestinales y, por lo tanto, no favorece una buena asimilación de los alimentos.
  3. La leche evita la rotura de los huesos y los fortalece. Aunque es cierto que la leche contiene calcio y el calcio ayuda a reforzar los huesos, existen multitud de fuentes además de la leche que nos ayudan en este sentido: acelgas, la col, las nueces, la soja, las judías, el brócoli u otras verduras que también proporcionan grandes cantidades de vitamina D y calcio.
    Además diversas investigaciones han demostrado que el calcio no siempre es tan beneficioso. Este es el caso de una investigación publicada en JAMA Pediatrics, que pone de manifiesto que los niños que viven en países donde se consume menos leche suelen sufrir menos fracturas. La mejor manera para conseguir unos huesos fuertes, recomienda la guía de Harvard, es hacer ejercicio y mantener un estilo de vida saludable, no beber leche sin parar.
  4. Mojarse después de comer provoca cortes de digestión. Casi todos hemos vivido ese momento en nuestra niñez en el que nuestros padres nos prohibían volver a la piscina a jugar después de haber comido. Teníamos que esperar un tiempo prudencial y hacer la digestión. De lo contrario nos pondríamos malísimos con síntomas como vómitos o fiebre. En realidad esto no tiene nada que ver con el hecho de entrar en contacto con el agua sino con el cambio brusco de temperatura que sufre el cuerpo en ese momento. Cuando la temperatura corporal es alta, lo cual es más habitual en verano, un chapuzón de golpe puede provocar que el cuerpo reaccione a este cambio tan drástico tratando de impulsar la sangre hacia dentro para evitar que esta se enfríe.
    Esto puede llegar a provocar un sincope en nuestro cuerpo que poco tiene que ver con la digestión y que puede evitarse fácilmente tratando de acostumbrar poco a poco nuestro cuerpo a la temperatura del agua, mojándonos poco a poco antes de meternos enteros en la piscina.
  5. El cuerpo tarda varios años en digerir un chicle.. A pesar de que la base de goma con la que se fabrique el chicle no se puede descomponer, eso no significa que se quede el sistema digestivo durante años.
    Ni que se enreda en su corazón, como otros afirman.
    En realidad es simplemente un cuerpo extraño que somos incapaces de digerir y que realiza su recorrido de principio a fin sin mayor complicación igual que si nos tragáramos un pequeño objeto, solo que el chicle además tiene la ventaja de poder viajar mejor debido a textura blanda y moldeable.
  6. El chocolate provoca acné.Aun no existe o no se ha descubierto relación directa entre la aparición del acné y la ingesta de algún alimento. Este problema es posible que este provocado en todo caso por una mala alimentación en general que por la ingesta de chocolate en particular. La falta de ciertos alimentos y el exceso de otros, sean cuales sean, causa enfermedades entre las que se encuentran la aparición de acné.
    Aunque el chocolate no sea una causa directa del acné, un exceso del mismo y de otros alimentos grasos puede influir en su aparición.
    Las verdaderas causas del acné son por lo general genéticas, hormonales, dietéticas y de higiene. En definitiva, en lugar de culpar al chocolate deberíamos hacer una revisión general de todos los alimentos que conforman nuestra dieta y tratar de mantener un equilibrio que nos ayude a evitar el acné de una vez por todas.

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